El Encuentro Departamental de Economía Popular y Solidaria en Santander se constituyó como un espacio determinante para articular las capacidades de las unidades productivas locales con los objetivos nacionales de reindustrialización y desarrollo sostenible en el territorio.
Durante el Encuentro Departamental de Economía Popular y Solidaria, el diálogo se centró en cómo la capacidad organizativa de los pequeños productores y emprendedores santandereanos puede potenciarse mediante una asistencia técnica dirigida y estratégica. En mi intervención, enfaticé que la economía popular no debe verse como un sector aislado, sino como el corazón del encadenamiento productivo que impulsa la equidad social en la región.
El evento permitió analizar los retos actuales del sector, tales como la brecha tecnológica y el acceso a mercados de mayor valor. Presenté el modelo de acompañamiento técnico como un catalizador para que las unidades productivas superen las barreras tradicionales, utilizando herramientas digitales y procesos de modernización que, sin perder su esencia artesanal o tradicional, alcancen estándares de competitividad. Esta visión de fortalecimiento empresarial es fundamental para que la economía popular de Santander no solo subsista, sino que escale hacia una sostenibilidad real.
Además, discutimos la importancia de la prospectiva territorial, entendida como la capacidad de proyectar el crecimiento de estas unidades a largo plazo. No se trata solo de entregar recursos, sino de generar capacidades instaladas. La articulación con la gobernanza local y los clústeres regionales permite que los emprendedores tengan una hoja de ruta clara para mejorar su productividad, optimizar su logística y formalizar sus procesos, garantizando así un desarrollo integral que beneficie a todo el tejido comunitario de Santander.
La jornada también subrayó que el fortalecimiento empresarial es un ejercicio de construcción de confianza. Para que la economía popular realmente trascienda, es imperativo que los emprendedores santandereanos se reconozcan como parte fundamental de una cadena de valor mayor, donde la colaboración y no la competencia desmedida es lo que garantiza la resiliencia ante los choques del mercado. Al fomentar espacios de intercambio donde la academia aporta el rigor y el sector público los mecanismos de fomento, logramos una articulación técnica que permite a los pequeños productores no solo mejorar su calidad, sino acceder a esquemas de financiación y comercialización que históricamente les habían sido ajenos.
Esta estrategia apuesta por la sostenibilidad como eje del futuro económico departamental. Al integrar herramientas de innovación que optimizan el uso de recursos y mejoran la eficiencia en la producción, estamos asegurando que la economía popular santandereana sea ambiental y financieramente viable a través del tiempo. Esta visión de prospectiva estratégica garantiza que las soluciones diseñadas hoy no caduquen mañana, sino que sienten las bases para un relevo generacional en los negocios, donde la tecnología y el saber hacer local se fusionen para crear una economía más robusta, competitiva y, sobre todo, profundamente arraigada en el bienestar de nuestras comunidades.
Finalmente, reafirmamos que la sostenibilidad del modelo depende de una sinergia constante entre el Estado, la academia y los actores de la economía popular. Al convertir las realidades locales en soluciones sostenibles, estamos construyendo una infraestructura de oportunidades que asegura que el progreso llegue efectivamente a cada rincón del departamento, consolidando a Santander como un referente de transformación productiva inclusiva.
Esta es una invitación a la construcción colectiva, envíame tus comentarios.